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La ciudad de Santander
Durante la segunda mitad del siglo XIX, aprovechando el auge de las estaciones balnearias entre las clases acomodadas europeas, que introducían un nuevo concepto de ocio asociado a la salud, una serie de iniciativas hosteleras promocionaron Santander en la Corte por sus playas propicias para los baños de ola ,(la primera temporada se anunció en la prensa en 1856),e impulsaron la creación de la ciudad-balneario de El Sardinero, que se consolidó como destino estival de la alta sociedad española a principios del siglo XX.
Durante el reinado de Alfonso XIII Santander se convirtió en el lugar de veraneo favorito de la corte. En 1908 la ciudad construyó y regaló al rey el Palacio de la Magdalena. Actualmente continúa siendo un enclave turístico importante del norte de España, con playas como la de El Sardinero (2 km de longitud) o la de la Península de la Magdalena, que atraen a un buen número de visitantes, procedentes, en su mayoría, de otras comunidades españolas.
Santander es una ciudad que vive de cara al mar, en un extremo de la amplia bahía del mismo nombre. Mientras los alrededores se han industrializado, el centro continúa siendo ideal para pasear por un conjunto que reúne muelles deportivos, playas y parques perfectamente cuidados.
La ciudad ha sobrevivido a varias catástrofes; la última el terrible incendio de 1941, que arrasó los mejores edificios. Algunos de ellos han sido reconstruidos con detalle y su corazón está en los muelles. Allí atracan los ferrys y de allí salen las lanchas de pago que van hacia Pedreña y Somo.
1. Paseo monumental
La zona monumental, donde se encuentran la mayoría de los museos y edificios oficiales, comienza en el Paseo Pereda y termina frente a la Casa-Museo y Biblioteca Menéndez Pelayo. Es además el centro comercial.
Los jardines de Pereda, en recuerdo del escritor costumbrista, y su paseo están encarados a los muelles y al mar. Comercios, tiendas de efectos navales y consignatarios de buques recuerdan la época de los ‘indianos’.
La plaza de Pombo, rodeada de casas aristocráticas –entre ellas el Real Club de Regatas–, y la Plaza Porticada son de visita obligatoria. El monumento más antiguo de Santander es la catedral. Se asienta sobre un estrato romano y alberga la iglesia original del siglo XIII.
2. Playa de El Sardinero
Santander cuenta con numerosas playas, pero la más emblemática es la de El Sardinero. Es un arenal de casi tres kilómetros que comienza en la Avenida de La Reina Victoria, a la altura de La Magdalena, y termina frente al hotel Chiqui. Se recorre en dos horas por el paseo marítimo.
Por el camino pasamos por la playa de El Camello, llamada así por una roca modelada por el mar que recuerda al animal, y llegamos a La Primera. Se puso de moda allá por 1847, como lugar ideal para tomar los salutíferos ’baños de olas’.
La Plaza de Italia es el punto neurálgico del paseo de El Sardinero. Es un conjunto de edificios de la ‘belle époque’ entre los que destaca el Gran Casino, inaugurado en 1916. En esta zona se encuentran algunos de los mejores hoteles de la capital. La terraza del restaurante Rhin es ideal para disfrutar de una noche estrellada de verano. El paseo continúa por La Segunda hasta terminar en la Avenida García Lago, junto al hotel Chiqui.
3. Restaurantes y bares
La cocina de Santander es ‘marinera’. Los restaurantes hacen buen uso de productos de primera calidad: mariscos, pescados planos, de alta mar o de roca, y excelentes chipirones ‘maganos’, entre otros.
Hay establecimientos de todas las categorías, repartidos en las zonas más típicas de la ciudad (la información es meramente orientativa). Puestos a elegir, destacar La Bodega Cigaleña, La Sardina (Sardinero), Bodega El Riojano y La Bombi. En el Barrio Pesquero, zona del puerto, abundan los restaurantes y las tabernas.
Numerosos mesones (caros) en las calles Mola y Hernán Cortés, entre otras. Es zona frecuentada por la gente guapa que luego se sienta en las terrazas del Paseo Pereda. Más informales son la calle Peña Herbosa (blancos y rabas los domingos); zona de Vargas, con su chiquiteo tradicional, y el pequeño reducto de San Amaro (mejillones picantes y cañas).
De Bilbao, Vitoria y Logroño, la vía más directa es la A-8. También se puede llegar por Burgos N-623 y Palencia-Reinosa N-611.
CONSEJOS
Atuendo veraniego. También una prenda de abrigo. La brisa marina es una constante de la bahía.
Playa y deporte náuticos. Largos paseos por El Sardinero; la península de La Magdalena y el extenso Parque de Mataleñas.
ALOJAMIENTO
De todas las categorías y al alcance de todos los bolsillos, hoteles, pensiones, hostales,y en los ultimos años cerca de la ciudad puede descansar en uno de los alojamientos de turismo rural en cantabria, de gran calidad y buen precio.
INFORMACIóN
-Oficina de Turismo. Jardines de Pereda s/n. T942 203000 y T942 203001.
-Oficina Regional de Información Turística. Plaza Porticada, 5. T942 310708 y T901 111112.
TRANSPORTES
Estación de autobuses: T942 211995. Estación de ferrocarril, Renfe y FEVE: T902 240202. Ferry: T942 360611.